lunes, 28 de mayo de 2018

Por tí.... Fuimos dos en mi cama.

Durante años en mi cama fuimos dos.
Por tí, le puse el nombre a este blog desde el que escribo.
Tú fuiste el compañero de sueños, el hombre al que entregué mi cuerpo por primera vez.
Podría decirse que contigo descubrí la pasión, el deseo, éramos novatos, vírgenes ambos, y aún recuerdo la primera vez que te mostré mi cuerpo.... 

Como amantes furtivos que se ven a escondidas con escasos 23 años....en las noches más oscuras, en una cama pequeña...descubriendo el placer.

Pasamos varios años compartiendo cama y nido y fueron duros pero también los mejores de mi vida.
Hace 14 años, hoy, nos dejamos llevar por la ilusión de comenzar un noviazgo, una relación de nueve años, en la que hubo mucho, mucho amor, pero la llama se acabó apagando, y yo sigo acordándome de tí. Yo quemé mi vida por tí y trato aún de resurgir de mis cenizas.

Ardimos muchas noches bajo las mismas sábanas, ahora me quemo en otras llamas, otros apagan mis fuegos y mis ansias de piel.
Ahora rozo mejor,  siento más, amo, y vibro de otra manera. 

miércoles, 11 de abril de 2018

¿Que sienten ellos durante el coito? Tengo esa duda



Me asaltaba una duda  hoy.

¿Qué sienten los hombres cuando están pentrando a una mujer?
Es algo que nunca he preguntado a mis parejas, y hoy he sentido curiosidad.....

Calor, si, eso es posible que lo sientan, porque en esos momentos, aunque en la calle nieve tú tienes calor, y tu pareja también.
¿Dolor? Tal vez eso dependa en parte de que la vagina por la que se adentran esté bien lubricada, eso, y la calma, lo suaviza todo.

Sentirán posiblemente las paredes rugosas de la cavidad femenina, y las contracciones de nuestros músculos pélvicos.
Y la piel, tan imprescindible el tacto, y tan olvidado a veces....

Qué pensarán, cuando la mujer tiene un orgasmo y se revuelve en la cama, respira, gime, duda, y le besa apasionada después de pedirle más. Me lo pregunto, tengo que investigarlo .

¿Y cuando ven el cuerpo de su amante por primera vez? Deseo, pasión.... Es todo un misterio.

A mí, como mujer... Me despiertan calor, pasión, me encanta oírles respirar, sentir tomo tiemblan, como endurece su miembro dentro de mí... Y hay algo que me gusta  aún  más. Y es que dejen aparecer su lado romántico, se dejen llevar, que sean cómplices de esa mágica fusión entre dos cuerpos.


martes, 13 de marzo de 2018

Curvas ante el espejo

Hacia un intenso calor en aquel cuarto, pero a pesar de conocerse hace meses, Raquel se resistía a desnudarse ante su amado.
Ella no era una chica con un cuerpo diez, y aunque medía un metro ochenta, estaba gordita.
Por eso no quería mostrarse tal cual era a la luz de las velas que Marcos puso en el dormitorio.
Pero, fue el propio Marcos quien le dijo: - me gustas como eres, mírate en el espejo, empieza a quitarte la ropa despacio y admira el cuerpo que alberga tu alma pura.

Raquel se miraba, y dejaba pasiva que su chico la besara, él estaba ya desnudo, solo deseaba tener a su amada Raquel en la cama y que ella se quisiera tal cual.
Tras unos minutos pensando, Raquel se quitó el camisón de seda, tenía los pechos duros, grandes, una 115 más o menos....
Marcos le decía: Tesoro, esos pechos guardan un corazón muy grande, por eso son enormes, y son tuyos, naturales, y continuó din hablar, deslizando sus manos por la línea alba de Raquel.

Ella, se quedó clavada ante el espejo. ¿Cómo puede puedes ver hermosa mi barriga? ¡Es enorme!
Pero mi vida, esa barriga, está llena de pasteles que te hacen dulce, y a mí me gustas dulce, cuando te beso me sabes a nata, a chocolate a miel, cuando te hago el amor destilas pasión y eres el mejor de mis postres.

Así, Marcos consiguió que Raquel se sonriera ante el espejo. ¿Quieres tarta? Le dijo ella.

Te quiero toda, sin envoltorio, dulce.
Mírame, ¿acaso yo tengo un cuerpo perfecto? Para mí si, le dijo Raquel.
Pues ya está, disfruta de él que es tuyo. Y así se dejaron caer en el placer de la carne.
Ella se deshizo acariciando a Marcos por el cuello, recorrió su cuerpo, con un hielo, con la lengua, él controlaba su orgasmo, lo hacía esperar, solo quería disfrutar de aquella piel de mujer que le rodeaba.

Raquel le acarició los pies, los muslos, y sin tregua enfiló la dura verga de Marcos, la colocó entre sus grandes pechos, y a la par lamía el glande. No se podía parar, el sexo húmedo de Raquel estaba a punto de alcanzar el orgasmo, y a la vez que ella se retorcía de placer, y encadenaba un órgano con otro, Marcos, estallaba sobre el pecho de Raquel.

Aquellos cuerpos perfectamente imperfectos se habían ido al paraíso de la lujuria, al infierno del pecado.
Solo si las paredes hablaran, contarían más detalles, pero lo que sintieron ellos, es cosa de dos, de dos amsntes que desde la distancia cada noche se hacen el amor bajo las sábanas.

lunes, 19 de febrero de 2018

Agujeros y chocolate



La palabra siesta es un pedazo de lujuria para ellos.
Esos amigos que se aman libremente, pero que se deshacen en arrumacos.

Compartir espacios y cama, compartir tiempo y sueños, derrochar el amor hacer la guerra.

Y es que las siestas de la carne comienzan con un masaje, donde las manos se desplazan por dos cuerpos temblorosos, casi desconocidos.
Ella le acaricia la espalda, él le dice bajito que se siente agusto. Que le bese.... Y ella apunta con sus labios en el tapiz de piel.... Te quiero libre.

Él se da la vuelta, y Maria le besa el cuello, le muerde los pezones, y se acerca con calma a los labios de su Ángel, bésame, bésame todo.

La ropa incomoda, todo sobra, y los cuerpos se muestran tal cual, quiero sentir tu cuerpo dice Maria, no hay mejor abrigo que tu piel.

Ella desliza su lengua por todo el cuerpo de su compañero, y él le acaricia el pelo, quieren amarse sin tregua.

Me dejo llevar, me entrego a tí, hazme tuya, solo ese instante, le dice. María boca arriba espera que su amante la derrita, cierra los ojos y siente como unos dedos fríos acarician sus senos, y un dedo se introduce en su boca.... ¿Chocolate? Siiiiii, dulce pecado.

Tiembla, sabe que en algún momento una verga descomunal la hará vibrar, pero pide que sea despacio, con sentido, con pasión, con tacto, y él consciente de que María arde en deseos la va penetrando, suave, lento, húmedo....

Ella gime de placer y a horcajadas, se remueve por la cama, se muerde los labios para no gritar, se empieza a ir.... Siiii, la piel se siente, María y Angel se funden en un beso, se pellizcan, se miran..... María se corre dos veces, los encadena....

Ella le promete perderse por un agujero negro, en busca de tesoros ocultos, y lubrica sus dedos, investiga, como una exploradora, y encuentra en lo más profundo un punto solo al alcance de pocos...  Quiere que él disfrute, que explote en sus pechos, y atrapa el miembro de su amante entre los senos, y la agita, él quiere que María disfrute de su leche y no se resiste, quiere leche y se afana en hacer explotar todo. Que se vacíe su amante, que le entregue todo, y mientras un dedo gira en lo profundo, muerde unos pezones duros y al fin ella se sacia sorbiendo todo lo que él le entrega.

María se recuesta en el pecho de Ángel, el acaricia la melena de ella, y ella apenas puede hablar. Quiere más siestas como esa.
Quiere vibrar, sentir, fluir, quiere sexo, amor, amarse libre. Amarle a él y ser amada.

miércoles, 13 de julio de 2016

Hacerlo de cero. Pero consentido y con deseo.

No se explicarlo bien, tengo ganas de meterme en la cama con alguien, bueno con alguien concreto.
Tengo ganas de desgarrarle la ropa, de comérmelo a besos, de envolvernos en sabanas de seda, mientras su cuerpo y el mío, desnudos, se rozan.

Quiero estar aunque sea una noche poseída por un hombre que sepa volverme loca y que me haga gritar arañar una pared, desgarrarme entre sus brazos.

Pero a la vez que siento esa pasión, también recuerdo como una vez por la fuerza un hombre resquebrajó mi cuerpo a la fuerza. Me dsnudó de cintura para abajo y dejando mis enteañas al aire me destajó.

Y desde ese día, aunque tengo incipientes ganas de acostarme con ese hombre que tanto deseo, me planteo si el sexo se puede disfrutar.
Supongo que sí, aunque tendría que comprobarlo.

Tal vez nada impida que pueda disfrutar de una nueva relación, de otro cuerpo al que aferrarme, un cuerpo que besar apasionadamente, una camisa que desabrochar despacio.....
Quiero que el sexo sea un disfrute mutuo para él y para mí, volver a sentir su sexo duro dentro de mí, por propia voluntad, sabiendo que es un deseo, un regalo del destino, un recuerdo.

Creo que debe ser especial descubrir un cuerpo nuevo, y saber que será mío por un instante.  Satisfacerlo con mi boca, con mi lengua, con mis manos, con un masaje, con un beso en la nuca, y después de estallar uno dentro de otro, acomodarme en su pecho, con la melena suelta, y que sus manos me acaricien cubiertos por las sabanas de seda.

 Solo añádele una botella de cava, unas rosas, y algo dulce, una música tenue y déjate llevar, es cuestión de disfrutar, si se puede, creo.

sábado, 18 de abril de 2015

Perder el tren



Amanezco hoy tan emocionada porque voy a buscarte a la estación. Por fin voy a volver a encontrarme con la persona que siempre aunque sea lejos ha estado a mi lado.

Estos meses han sido largos, pero recibir algunas cartas ha hecho la espera más llevadera. 
Somos amigos, y lo sabemos, pero tal vez dentro de nosotros hay una fuerza reprimida que nos lleva de vez en cuando a la locura.

¿Acaso dos amigos sin compromiso alguno, no pueden dejarse llevar?

Cuando tu tren llega al andén de la estación y te veo bajar, se me acelera el corazón. Y es tan fuerte el abrazo que nos damos que me levantas un palmo del suelo.

Vas a pasar una semana en mi ciudad, en mi casa, y difícil será reprimir tanto deseo.
Las angostas calles de mi Zaragoza, esa que tanto nombras, quedan grabadas en tu memoria y en tu objetivo. 
Y a la orilla del Ebro, en el Puente de Piedra donde los recién casados se besan, tú me regalas el mejor de tus "te quiero"

En nuestra última noche juntos, antes de que te vayas, sin saber cuando será la próxima vez, tus ojos me miran deseosos, y mi cuerpo se abalanza sobre tí. 

Fundidos en un beso, acariciándote tras la oreja, la nuca, ese beso robado pero, no lo neguemos, deseado, se convirtió en un instante de pasión donde poco a poco desaparece mi ropa, vuela la tuya, nuestras carnes se enredan y tu pierdes el sentido y el tren de vuelta.  
Yo solo pierdo la cuenta de los besos que nos damos.

Te quiero, me quieres, me deseas, me sueñas.... Vives bajo mi almohada.

Llévame donde tu vayas, déjame donde te quedes, pero no me separes de tu lado porque ambos somos la vida para el otro.

lunes, 26 de enero de 2015

ROSAS INTENSAS


Era un día plomizo, de estos que la niebla cala hasta los huesos. 
Alba esperaba la llegada de su novio. Era un día especial para ellos, hacia dos años que se habían prometido.
Adrián llegó tarde a casa, como de costumbre, pero con un ramo de rosas.
Alba estaba acostada, leyendo todas las Sombras de Grey que le quedaban.
Adrián encendió la luz tenue de la habitación camuflado tras el ramo de rosas. Besó a su chica en unos labios que pedían a gritos una noche de lujuria.
Voy a la ducha, te vienes cielo? Alba asintió.
Tomó a Adrián de la cintura, poco a poco se fueron desnudando, y el baño se fue llenando de vapor. Sus cuerpos se rozaban bajo el agua, el aromático jabón de rosas, perfumaba aquellos cuerpos ardientes.
Empapados, sin apenas secarse, Adrián tomó en sus brazos a Alba y la llevó hasta la cama. La llenó de besos, por todas partes, y ella correspondió tanto deseo con un "te quiero" y unas caricias en el pelo, unos besos en el cuello de su chico.
No había tiempo que perder, los cuerpos hervían, Alba temblaba con cada roce de las manos de Adrián, y él pedía sin decirlo, culminar tanto amor.
Entrar uno en el otro, llegar a la locura. Alba se dejó llevar.
Poco a poco Adrián la penetraba, dándole placer, acariciandole los senos, la melena. Solo se oía el cierzo, pues sus gemidos se acallaron con un beso, sus lenguas enrolladas, el suave olor a rosas... el orgasmo llegó a la par para ambos cuerpos. 
Minutos intensos, llenos de placer, de vida, de amor, de lujuria.
Alba exhausta, tras tanta pasión, se recostó sobre el pecho de su chico, le besó, le acarició cada poro de su piel, intercambiando "te quieros" .
Desnudos, abrazados, enamorados, Alba y Adrián se durmieron cubiertos por la colcha de seda y el ramo de rosas, que intacto como su amor apareció sobre su lecho al amanecer.